Que hable la vida, pues ella nunca miente... y enmudeció, por horas días y años, creando una nueva forma de comunicación.
martes, 9 de abril de 2013
Del aforismo al eufemismo subjetivamente
En la cuenta regresiva de mis días, pude detenerme a pensar como la vida se fue robando de a poco, (no poco menos de lo que yo la
dejé), el tiempo que me quedaba con aquellos dichos y palabras que un
día fui creando. Recuerdo que por el año 1990 creé la palabra escrita al
entrar a primer grado, una instintiva forma de eufemismo al no poder
escribir mi nombre con la mano derecha y en un intento de inmortalizar mi
niñez, que me condena a diario, pues la vida me sigue llamando nenita,
tal y como yo lo cree un día... y mi enunciado afórico mas aplaudido
fue, sin duda alguna, aquella canción que sin haber dicho una palabra
previa canté a los pies de mi padre que leía el periódico, sentado en el
sillón, llenandose de aforismos la cabeza y llenandome de eufemismos la
vida, pues el ser la nenita me facultaba para hacer lo que me daba la
gana, escudo eufémico del que me valgo en ciertos momentos, ahora a mis veintitantos
casi treintas, alguien pudo realmente llamar a las cosas por su nombre,
pues pasé de ser la nenita a ser la mocosa... dicho a veces con cariño,
a veces con rabia, a veces con inteligencia emocional sucitada para no
perder los estribos situacionales que le corresponden a los 12 años de
diferencia... y si hablo ahora de aforismos, puedo citar varios, varios
de la vida misma y varios adoptados como modo de vida, empleados para
darle sentido a la existencia diaria de las dudas, como una forma de
explicarle el mundo a mi eufemismo arraigado en mi modo de ser
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario