domingo, 3 de febrero de 2013

El crimen perfecto

Si de miradas se trata, déjame decirte que asesinar con pestañas largas los sueños más preciados es el crimen con la pena más alta en el infierno de los corazones rotos, pues la simpleza de un alma que está agujereada por palabras no es capaz de encontrar paz, pues La Paz que buscaba arremete abatidos gemidos sin calma ni sosiego, sin amor, sin consuelo, sin esa forma tan incorrecta de pasar percibido por los sentidos sextos, séptimos y octavos, guiando hacia la nada a ese ser inalcanzable de anhelo, para pasar de distancia en distancia hasta llegar a situarse en la nada misma, sin sentir, sin gemir, sin pensar... Sin vivir 

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