El silencio me recuerda la ausencia que dejó ese sueño eternamente dormido, que igualó a la cantidad de estrellas que contiene el universo, pensante, expectante y disperso, posado en un corazón que hoy se queda solo, de un golpe la libertad del amor llegó a mostrarle el camino, sin esperar que retorne el dueño de ese espacio que ahora se encuentra vacío, pero si sabiendo que adoptó su forma, adquirió un brillo que jamás había visto.
Pues en mi silencio te extraño, te siento, te pienso, imagino el nudo que llegó a tus ojos y el alivio que invadió tu corazón de león libre, porque a un león si se le enjaula se le acaba la vida... decidí soltarte al viento, dejarte abrir las alas, no se si algún día llegarás a reclamar el reino que te pertenece, a ejercer poder sobre tus tierras, pues solo sé que lo que un día soñé y te dí te pertenece, cada premonición, cada rizo dorado de una niña en una playa, cada camino andado sola, cada letra escrita en las páginas de un libro... cada suspiro, cada lágrima triste y cada lágrima feliz...
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