domingo, 10 de marzo de 2013
Corazón refractor
Y yo que había pensado que la luna brillaba y sonreía para mi en esta noche, pues sólo era parte del escenario de un corazón de cristal haciéndose añicos al ser aplastado por la poca voluntad de un amor empezado a medias, pues quien soy yo para juzgar el corazón de otros acorazados entes que al pasar de la vida van confundiendo a sus iguales, sin darse cuenta de la vileza escondida en el ser incompleto que lo tiene a su lado. Pero y que puedo yo decir al respecto si soy aquella que tiene el corazón destrozado bajo la luna, y aún así en pedazos, refracta la luz haciéndolo brillar, como si hubiera esperanza alguna. Y quien soy yo para hablar de la luna que resplandece en un corazón que perdió su forma, su esencia, su inocencia, que no cabe en un pecho hueco por los mil pedazos, que no deja de incrustarse en el alma, haciendo que esta llore lágrimas azules de un ángel entregado por amor a quien lo desprecio por orgullo, pues el orgullo es una más de las máscaras del miedo, y no se diga de la soledad, acompañada de risas falsas y vacíos momentos... Pero quien soy yo para saberlo, pues soy la misma que no puede juzgarlo, aquella la que brilla bajo la luna y refracta la luz de un corazón roto, por amor, del tuyo y del propio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario