domingo, 26 de mayo de 2013
A medida
A pesar de la mudanza del corazón, se llenó de cordura la tristeza y de felicidad la mirada, tenue, filamentosa, indeleble al alma humana, catapultada hacia una inmensidad de vacíos llenados a punta de risas y de expresiones sinceras de cariño, pues en medio de la confusión de un destino, de un karma, llegó un cocodrilo, como oasis en medio del desierto, a darle alivio a mi vida, a mi tranquilidad y sobre todo, a mi personalidad.
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