domingo, 26 de mayo de 2013

Mujer de escaparate



Cada mañana en la calle melancolía, a la altura del 1609 una brisa con aire de sal recorre la cuadra, se siente, se siente como roza mis mejillas, como intenta despeinar mi pelo sin lograrlo, pues es difícil si tan solo es un soplido, y sin más, desaparece ese viento marinero cargado de lágrimas de nostalgia, pues aunque lo siento, y se que me acaricia no lo veo. El me mira a mí, fantasea conmigo, me viste y desviste con miradas voraces, con contradicción de deseo y cordura, yo puedo sentir su mirada aunque no se como luce, pues estar de este lado del escaparate dificulta la vista, pero no el sentido de percepción, de inimaginable percepción... Y de a poco, se va despertando mi corazón plástico y removible, para darle paso a un extraño que me mira, que me siente, que poco a poco me da vida, que de pronto me hace olvidar que soy un maniquí... 
(Cuento a un cocodrilo) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario